Es fácil despertarte cada mañana y ver hasta dónde puede
llegar el cinismo de una persona.
Es fácil ser amable/servicial y luego ser juzgado.
Es fácil dar de corazón y recibir traición.
Es fácil brindar comprensión y recibir indiferencia.
Es fácil abrirle la puerta de tu casa a unos “extraños” y
luego ser cuestionado.
Sí, es muy fácil tropezarse día a día con situaciones como
estas. Pero, nos hemos detenido a pensar si realmente vale la pena tanta atención…
claro que la vale, porque existe una
delgada línea entre la gratitud y el interés.
Es realmente irrisorio ver como es más fácil juzgar y no
recordar lo especial que una persona fue o es. Siempre es más fácil amar y
hasta valorar al que poco comparte contigo en vez de aquella persona que te ha
abierto las puertas de su vida, mostrándose tal cual es, sin mascaras y dejándote
ser partícipe de algo que se llama su SER.
Es sabido que entre menos contacto tengas con una persona
mejor será su reacción o relación contigo, a diferencia de esa persona con la que
habitualmente compartes o conoces mas.
El ser humano es tan ingrato que no recuerda lo bueno que
has hecho por él, sino la vez que le has fallado.
¿Por qué será que cuando mas esperas comprensión recibes traición?
¿Por qué será que cuando mas esperas comprensión recibes traición?
Fácil, porque es más sencillo juzgar que razonar.
Leomanjafu