Eran las 9:55 p.m. cuando
intente sentarme ante el computador portátil acompañado de una copa de vino, algo
que raramente bebo, pero que en aquel momento me provoco. Después de vagar una
y otra vez por las distintas páginas de internet saciando poco a poco mis
sentimientos, desde escuchar y leer algo frágil, hasta llegar a lo más grotesco
e irrisorio que fácilmente apreciamos diariamente en las noticias y más si
vives en un país como Colombia…
No fue para nada difícil y
mucho menos cosa del otro mundo retomar una vez más la idea de escribir algo
para mi blog. Hace rato quería tocar este tema que me afecta y me carcome todos
los días. Pero bueno, dejemos de lado tanta cháchara y centrémonos en lo que
quiero comenzar a contarles.
Cada día son más las
preocupaciones que se vienen a mi mente siendo apenas un joven de veintitantos
años, recién graduado, desempleado y que ve con poco optimismo su futuro
profesional gracias al sistema de contratación laboral que se maneja en el país.
Dicho lugar donde no se nos da una oportunidad, bien sea porque ya estamos muy
viejos, no tenemos experiencia laboral o no pertenecemos a alguna “rosca”, como
decimos coloquialmente en Cartagena.
La dura situación que atraviesan
(atravesamos) muchos colombianos es realmente lamentable. El alza en los
productos de la canasta familiar, la escasez de una vivienda propia, los altos
precios en los arriendos, y la falta de oportunidades laborales hacen del
diario vivir del ciudadano del común una constante crisis emocional y
existencial porque ya no sabemos qué hacer. En ocasiones llegamos a regalamos por
la necesidad de un empleo, sin importarnos el salario, porque lo que
simplemente se busca es darse a conocer y salir adelante.
La fuerte oleada de
desempleo conlleva a querer emigrar a otros países, con el pleno convencimiento
de que allá nos irá mejor así no ejerzamos la profesión que con tanta pasión y
sacrificio nos toco alcanzar. Situaciones que sin lugar a dudas visualizamos y que
en algunas ocasiones se llevan a cabo.
No es un secreto para las
sociedades actuales que no basta con ser profesional para asegurar una mejor
calidad de vida, anteriormente las personas luchaban por culminar sus estudios
de secundaria para así laborar formalmente con alguna entidad pero en la
actualidad ya no basta con ello, y si eres profesional difícilmente te contratarían
para ejercer una actividad que no tenga que ver con tu perfil debido a las
leyes que se manejan en el país, leyes que “protegen” al trabajador y que a
futuro se pueden volver en su contra.
Por otro lado, en las últimas
semanas se ha escuchado acerca de una oferta laboral que brindara el Gobierno en
asocio con unas 347 empresas de todo el país, para impulsar a los jóvenes de
entre 18 y 28 años a que obtengan la primera experiencia laboral y a su vez abrirles
camino en el competitivo mundo profesional.
Esta iniciativa hace que la
gran mayoría de jóvenes desempleados vean con optimismo la posibilidad de poder
aspirar a una de las 4.300 vacantes, de las cuales durante seis meses el
Gobierno responderá por los sueldos y afiliación a la seguridad social.
Sin ánimo de ofender y
menoscabar a los impulsores de esta iniciativa, yo me hago la siguiente
pregunta: ¿Por qué mejor no renuevan sus políticas laborales y de esa forma ayudan
sin demeritar a una gran mayoría de ciudadanos que con esfuerzos logran
culminar sus estudios a los treinta años? Sería muy curioso conocer esa
respuesta debido a que Colombia es un país en donde se discrimina la edad.