Cada
mañana es igual
Cada
tarde es igual
Cada
noche es igual,
y cada
minuto que pasa es crucial.
Las
manos sudan, el pulso se acelera,
los
ojos hablan, la boca calla
y los
pensamientos pegan una y otra vez sin vacilar
tan
fuerte como el golpe de victoria en un ring de boxeo.
Los
días trascurren como ráfagas de luz
esfumándose
ante nuestra mirada
en un
abrir y cerrar de ojos,
algunos
son lúgubres otros radiantes.
Aquel
día, todo me recordaba a ella,
absolutamente
todo me evocaba a ella.
No
podía sacar de mi mente
aquella
imagen imponente
que una
vez fortifique
y
adherí a mi ser…
No me
lo propuse, simplemente sucedió
y aún
no me lo puedo explicar.
Toma su
mano, mira a través de sus ojos
y hazla
volar tan alto
que en
medio del descenso
se
aferre tanto a ti, que no se lo pueda explicar.
Leomanjafu