Desde que nacemos la gran
mayoría crecemos bajo la creencia de un ser superior y poderoso al que debemos
respetar y alabar. Para nadie es un secreto que durante nuestra formación
escolar Jesús, el hijo de Dios, es nuestro padre quien murió por nuestros pecados
y espera que nosotros divulguemos su palabra a través del respeto y las buenas
obras, para así lograr entrar a su reino.
He aquí 10 razones
por las cuales no dudo de su existencia a pesar de los interrogantes que en
ocasiones se cruzan por mi mente:
01. Gracias a ti comprendí lo que es el amor y la
unión familiar.
02. Gracias a ti aprendí a apreciar la naturaleza
en todo su esplendor.
03. Gracias a ti aprendí a dar las gracias por un
nuevo día.
04. Gracias a ti aprendí a perdonar (aunque en
ocasiones nos cuesta).
05. Gracias a ti vivo feliz en medio de lo que
tengo.
06. Gracias a ti aprendo a ser fuerte en medio de
las tristezas.
07. Gracias a ti comprendo y valoro lo que
significa esperar en tu nombre.
08. Gracias a ti guardo la esperanza de un nuevo
día (despertar).
09. Gracias a ti comprendí el significado de amar
y ser amado
10. Gracias a ti existo,
porque sé que un ser supremo creo esto a lo que llamamos tierra (vida).
Después de enumerar cada uno
de los motivos que tengo para agradecerle a Dios por todo lo que tengo y quien
soy, seré claro y tolerante con todo
aquel que valora y vive la vida dejando todo en manos del destino y de las
fuerzas que nos rodean (energías), porque, todos somos libres de creer en
alguien o en algo.
No es fácil hablar de Dios
en una sociedad “tan moderna” como la actual, en donde pocos reconocen y
valoran la existencia de Jesús. Y realizan comentarios ofensivos y burlones atribuyéndole
insensibilidad e indiferencia a Dios por no ayudar a las personas más
necesitadas.
Cada día son más los
atropellos y la falta de oportunidades que tienen los sectores más vulnerables
del mundo y en ocasiones nos llegamos a preguntar: “¿Dónde estás Dios? ayuda a
tu pueblo y no permitas que los malvados se sigan enriqueciendo”. Interrogantes que ponen en duda hasta al más
crédulo por la falta de ayudas a personas que realmente la necesitan.
Sería una completa y
absoluta mentira negar que en algún momento de nuestra vida hemos dudado de la
existencia de Dios. Un ser al que le atribuimos desdichas y tristezas pero
cuando nos está yendo bien le damos las gracias, y en el peor de los casos lo
olvidamos y solo volvemos a buscarlo cuando necesitamos de él.
Por consiguiente seamos más
objetivos y apreciemos la vida que tenemos y démosle importancia a quien lo
necesita. Si crees en Dios, no lo busques cuando lo necesites al contrario
fortalece tu fe y dile que sabes que algo bueno está por venir.
Existe un viejo refrán que dice:
“Las cosas no son cuando queremos, sino cuando las merecemos - El tiempo de Dios es perfecto.”
Vive la vida al máximo, ama mientras puedas, se solidario, no seas indiferente ante los dificultades de tus semejantes y vive plenamente recordando siempre hacer el bien sin mirar a quien.