jueves, 26 de febrero de 2015

DESEMPLEO, EL JUEGO DE NUNCA ACABAR

Eran las 9:55 p.m. cuando intente sentarme ante el computador portátil acompañado de una copa de vino, algo que raramente bebo, pero que en aquel momento me provoco. Después de vagar una y otra vez por las distintas páginas de internet saciando poco a poco mis sentimientos, desde escuchar y leer algo frágil, hasta llegar a lo más grotesco e irrisorio que fácilmente apreciamos diariamente en las noticias y más si vives en un país como Colombia…

No fue para nada difícil y mucho menos cosa del otro mundo retomar una vez más la idea de escribir algo para mi blog. Hace rato quería tocar este tema que me afecta y me carcome todos los días. Pero bueno, dejemos de lado tanta cháchara y centrémonos en lo que quiero comenzar a contarles.

Cada día son más las preocupaciones que se vienen a mi mente siendo apenas un joven de veintitantos años, recién graduado, desempleado y que ve con poco optimismo su futuro profesional gracias al sistema de contratación laboral que se maneja en el país. Dicho lugar donde no se nos da una oportunidad, bien sea porque ya estamos muy viejos, no tenemos experiencia laboral o no pertenecemos a alguna “rosca”, como decimos coloquialmente en Cartagena.

La dura situación que atraviesan (atravesamos) muchos colombianos es realmente lamentable. El alza en los productos de la canasta familiar, la escasez de una vivienda propia, los altos precios en los arriendos, y la falta de oportunidades laborales hacen del diario vivir del ciudadano del común una constante crisis emocional y existencial porque ya no sabemos qué hacer. En ocasiones llegamos a regalamos por la necesidad de un empleo, sin importarnos el salario, porque lo que simplemente se busca es darse a conocer y salir adelante.

La fuerte oleada de desempleo conlleva a querer emigrar a otros países, con el pleno convencimiento de que allá nos irá mejor así no ejerzamos la profesión que con tanta pasión y sacrificio nos toco alcanzar. Situaciones que sin lugar a dudas visualizamos y que en algunas ocasiones se llevan a cabo.

No es un secreto para las sociedades actuales que no basta con ser profesional para asegurar una mejor calidad de vida, anteriormente las personas luchaban por culminar sus estudios de secundaria para así laborar formalmente con alguna entidad pero en la actualidad ya no basta con ello, y si eres profesional difícilmente te contratarían para ejercer una actividad que no tenga que ver con tu perfil debido a las leyes que se manejan en el país, leyes que “protegen” al trabajador y que a futuro se pueden volver en su contra.

Por otro lado, en las últimas semanas se ha escuchado acerca de una oferta laboral que brindara el Gobierno en asocio con unas 347 empresas de todo el país, para impulsar a los jóvenes de entre 18 y 28 años a que obtengan la primera experiencia laboral y a su vez abrirles camino en el competitivo mundo profesional.

Esta iniciativa hace que la gran mayoría de jóvenes desempleados vean con optimismo la posibilidad de poder aspirar a una de las 4.300 vacantes, de las cuales durante seis meses el Gobierno responderá por los sueldos y afiliación a la seguridad social.

Sin ánimo de ofender y menoscabar a los impulsores de esta iniciativa, yo me hago la siguiente pregunta: ¿Por qué mejor no renuevan sus políticas laborales y de esa forma ayudan sin demeritar a una gran mayoría de ciudadanos que con esfuerzos logran culminar sus estudios a los treinta años? Sería muy curioso conocer esa respuesta debido a que Colombia es un país en donde se discrimina la edad.

Seamos más consientes de la situación actual de muchos colombianos y tratemos de hacer la diferencia ayudando y dejándose ayudar. Por algo cada día son más los jóvenes que acceden a un crédito educativo, buscan formarse profesionalmente para luego poner en práctica lo aprendido. Recordemos que en este mundo nada es gratis. 

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