miércoles, 26 de agosto de 2015

OPACO Y RESPLANDECIENTE


Cada mañana es igual
Cada tarde es igual
Cada noche es igual,
y cada minuto que pasa es crucial.

Las manos sudan, el pulso se acelera,
los ojos hablan, la boca calla
y los pensamientos pegan una y otra vez sin vacilar
tan fuerte como el golpe de victoria en un ring de boxeo.

Los días trascurren como ráfagas de luz
esfumándose ante nuestra mirada
en un abrir y cerrar de ojos,
algunos son lúgubres otros radiantes.

Aquel día, todo me recordaba a ella,
absolutamente todo me evocaba a ella.
No podía sacar de mi mente
aquella imagen imponente
que una vez fortifique
y adherí a mi ser…

No me lo propuse, simplemente sucedió
y aún no me lo puedo explicar.

Toma su mano, mira a través de sus ojos
y hazla volar tan alto
que en medio del descenso
se aferre tanto a ti, que no se lo pueda explicar.


Leomanjafu  


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