lunes, 4 de mayo de 2015

CARTA A UN AMIGO

No es saludable para tu alma y mucho menos para tu corazón pensar en algo que perturbe tu “paz”.

Pero, como hacer para no pensar en aquello que te roba una sonrisa, y que sin proponérselo te llena el alma y te permite por un momento dejar de divagar en el mundo de lo que “pudo ser y no será”.

Un mundo paralelo, pero a la vez tan presente y constante que te golpea cruelmente sin el más mínimo tacto.

Llenarse de valor y serenidad para ver con indiferencia cualquier situación que por muy “tonta” que parezca, no es fácil, y mucho menos cuando crece en tu interior una hoguera que te quema sutilmente.

Miles de pensamientos se apoderan de ti, impidiendo que veas con claridad lo que crees saber de ella, sí, de ella.

Creíste conocerla, pensaste que con los años compartidos habías perfeccionado tu indiscutible talento a la hora de desnudar un alma, no un cuerpo, un alma, porque cualquier estúpido puede quitar su ropa. Pero desnudar su alma… lo dudo mucho.

Hierve la sangre de solo pensar que alguien más roba su atención y que ese alguien por muy “indiferente” que le parezca, llegue a despertar en ella, algo más…

Sientes ahogarte en un vago mar de pensamientos, pensamientos que sin lugar a dudas te recuerdan lo latente que sigue en tu ser, y lo importante que aun sigue siendo sin importar el paso de los años.

Llegas al punto de aceptar que fallaste en el intento y que no supiste comprender lo que era obvio.


Amigo, dicen que el corazón de una mujer es un profundo mar de secretos… secretos, que difícilmente llegaremos a saber.

                                         
                                                Leomanjafu

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