Es normal que cuando sientes desfallecer busques refugio
en Dios.
Es normal que cuando creas que no hay salida divises una
luz al final del camino.
Es normal que cada vez que se corte tu aliento busques
más motivos para vivir.
Es normal que en el momento menos esperado alguien te
tiendan la mano sin saber por qué.
Es normal que te equivoques y aprendas de los errores.
Es normal que gastes tiempo buscando la felicidad,
teniéndola cerca.
Es normal… sí, es “normal” ver pasar la vida tan deprisa
y no vivirla plenamente.
Es normal buscar excusas y creer que todos los que nos
rodean son culpables de lo que nos toca vivir.
Todo es normal, pero dependiendo de la perspectiva en que
la queramos ver.
La mayoría de las veces malgastamos nuestro tiempo,
valioso tiempo, que no regresa y se esfuma ante nuestra mirada abruptamente sin
darnos segundas oportunidades:
Lo que fue, fue
Lo que es, será
Y lo que nunca fue, no volverá
La vida nos enseña que las segundas oportunidades son
escasas, pocas veces se presentan y cuando reaparecen son para darnos señales
(lecciones).
Momentos de reflexión y de conciliación interna en donde
apreciamos lo que antes no veíamos, aun teniéndolo en nuestras narices por
estar dándole importancia a banalidades.
Recuerda siempre, Dios = Vida.
Leomanjafu
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