viernes, 4 de septiembre de 2015

A LA ORILLA DEL MAR

Cómo una cometa a lo lejos en brazos de la fuerte brisa del mar veo mis sueños volar.

Algunas veces inalcanzables otras veces tan palpables que no me dan chance de flaquear.

Así transcurre este viaje entre mi mente y caras sonrientes que destellan felicidad.

Rostros sonrientes, emociones que denotan felicidad y entusiasmo atosigaban mi mirar.

No era posible que solamente yo me sintiera así, tan ausente y a la misma vez presente.

No estaba muerto en vida, estaba cansado de ver como todo se derrumbaba ante mis pies y nadie podía verlo.

Era mi estado de ánimo, el que sin más aquí un día me impulsaba tan alto que no me lograba divisar y al otro me ataba al suelo sin dejarme caminar.

Bastaba con cerrar los ojos por un momento y dejarme acariciar por la brisa costera, para navegar sin rumbo fijo y libre de culpas.

El inclemente sol a plena orilla del mar, me recordaba lo vivo que estaba y lo oportuno que era la tranquilidad de ese lugar para reflexionar.

No ganaba nada reviviendo fantasmas del pasado eran una cargar pesada de culpas, que me recordaban sin piedad alguna lo que pudo ser.

A la orilla del mar me propuse afrontar la realidad (el presente) y ser como las olas, ir siempre hacia delante sin mirar atrás…


Leomanjafu 

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