Cómo una cometa a lo lejos
en brazos de la fuerte brisa del mar veo mis sueños volar.
Algunas veces inalcanzables
otras veces tan palpables que no me dan chance de flaquear.
Así transcurre este viaje
entre mi mente y caras sonrientes que destellan felicidad.
Rostros sonrientes, emociones
que denotan felicidad y entusiasmo atosigaban mi mirar.
No era posible que solamente
yo me sintiera así, tan ausente y a la misma vez presente.
No estaba muerto en vida,
estaba cansado de ver como todo se derrumbaba ante mis pies y nadie podía
verlo.
Era mi estado de ánimo, el
que sin más aquí un día me impulsaba tan alto que no me lograba divisar y al otro
me ataba al suelo sin dejarme caminar.
Bastaba con cerrar los ojos
por un momento y dejarme acariciar por la brisa costera, para navegar sin rumbo
fijo y libre de culpas.
El inclemente sol a plena
orilla del mar, me recordaba lo vivo que estaba y lo oportuno que era la
tranquilidad de ese lugar para reflexionar.
No ganaba nada reviviendo
fantasmas del pasado eran una cargar pesada de culpas, que me recordaban sin
piedad alguna lo que pudo ser.
A la orilla del mar me
propuse afrontar la realidad (el presente) y ser como las olas, ir siempre hacia
delante sin mirar atrás…
Leomanjafu
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