ENTRE AZUL Y NEGRO
Azul, azul como el cielo y la profundidad del inmenso mar.
Azul, azul como el cielo y la profundidad del inmenso mar.
Negro, tan ausente y
abstracto como una noche fría en lo profundo de un bosque.
Bullicioso, como el
cantar de las aves en plena primavera y el llanto de un niño caprichoso sin su juguete
preferido.
Silencioso, como la ausencia
de vida en un lugar apartado, al compás de la ira que carcome sutilmente un alma
destrozada.
Estruendoso, como
cuando ves venir una desgracia y te quedas perplejo sin saber qué hacer.
Voluble, tan voluble
que ni siquiera ves, más allá de lo que quieres ver.
Tan insípido, que
balbuceas de ser grande cuando en realidad eres tan pequeño que temes que todos
lo sepan.
Sí, así eres…
Azul y negro, un arma
de dos colores que no necesitan de ningún otro para dejar huella.
Te veo inmerso en un
valle de culpas, tristezas y amarguras esperando que alguien te tienda la mano
y te diga, “no estás solo”…
Lobos y cazadores
sangrientos rondan tu cabeza, dejando en evidencia la lucha interna de tu ser.
La lucha constante
entre lo que pudo ser, fue, es, será, debilitan tu ser y te hacen daño.
Sé que sientes
desfallecer y ese sentimiento te permitirá ver todo diferente.
Voces que susurran
con plenitud y alegría: “No temas, no temas, lo mejor está por venir”…
Rompe cadenas y deja
que ese color que hay en ti resplandezca y te demuestre lo capaz y verdadero
que eres.
Mientras tanto, te
seguiré viendo entre azul y negro.
Leomanjafu
15/11/14 – 02:48 a.m.
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