sábado, 15 de noviembre de 2014

Sueños...


ELLA


Hey, ¿La ves? 
Dime que si es ella...

Era una noche oscura, una de esas noches en las que me adentraba en la fantasía de mis sueños. Sueños reprimidos o simplemente una serie de situaciones que sin esperarlo creaban un universo sub-real del cual no quería escapar (despertar). 

Un lugar en el cual podía ser yo mismo sin preguntarme:

¿Cuál es tu función en este mundo? 
¿Qué esperas?
¿Te estás poniendo viejo, reacciona?

Preguntas, desgraciadas preguntas que me carcomen vivo porqué no veo la hora de cambiar mi cruda realidad.

Allí estaba ella, saludando a todo aquel que se le acercaba mientras sonreía y destellaba esa hermosa sencillez que la caracteriza. En aquel momento no la acompañaban los flashes de las cámaras profesionales y el tormentoso y angustiante temor al verse inmersa en plena plaza de toros, en donde ella era el pobre animalito acorralado que espera lo peor al sentirse acosado. Ese día era libre y sin temor alguno tomaba sus propias decisiones y retribuía el afecto que todos le demostraban.

En ese mismo lugar, pero en una dimensión paralela me encontraba yo, rodeado de familiares que como todos los domingos preparaban una comida colectiva con el fin de disfrutar entre todos y dejar atrás las angustias del diario vivir. Yo, no me podía concentrar porque sabía que allí mismo estaba ella, aquella mujer que desde la adolescencia me había marcado y cautivado. Me sentía nervioso e inquieto porque comprendía que tarde que temprano me dirigiría hacia donde ella estaba y no sabría cuál sería mi reacción en aquel instante.

Una luz tenue se apoderaba de la pequeña habitación en la que se encontraban todos aquellos que la querían saludar y tomarse una fotografía. Una luz que evocaba misterio porque hacia juego con la estructura histórica que rodeaba el lugar. Era una antigua edificación colonial que guardaba secretos entre sus paredes debido a que muy sutilmente podía escuchar decir de entre ellas: “no te preocupes que la vida es así”. Palabras que sin lugar a dudas despertaron en mi interés y no fueron ajenas a mi sentir.  

Allí seguía ella, yo lo sabía, aunque ya no podía verla…

Mis familiares en medio de carcajadas pasaban el rato y no se mostraban interesados en aquella mujer que yacía en el lugar. Ellos sabían quién era y que tanto significaba ella para mí, pero sin expresiones de emoción o asombro estaban al tanto de todo y seguían departiendo con naturalidad.

Por un momento, vi la oportunidad de acercarme a ella y comencé a sentirme nervioso. Las manos me sudaban, el corazón me latía a mil y como un niño avergonzado (apenado) no podía decir ni una sola palabra, y lo único que alcance a decir fue: ¿Se ha ido?

Mi cuñada y mi hermano al verme en esa situación salieron en su búsqueda y dijeron con suave voz: “Ella aun esta aquí, mírala” señalando con la mirada.

Si, era ella… lucia tan hermosa como en cada portada de una revista o programa de televisión.

Saque fuerzas de donde no las tenía y me le acerque, hablamos por un momento, sin duda alguna parecía que nos conocíamos desde hace mucho tiempo atrás y sin vacilar la abrace. En aquel momento no existía nadie, nada más ella y yo en aquel mundo paralelo en donde todo parecía real, era el sueño del cual no me quería despertar.

En tan solo un instante eso que parecía mentira, toco con la realidad y como cualquier mortal que quiere congelar en una fotografía ese gran momento, viví la desesperación de mi vida porque mi hermano no pudo capturar la aventura que poco a poco se esfumaba ante mis ojos...



Los sueños son pequeños sucesos que bien pueden ser presagios de algo que se vivirá a futuro o simplemente son el resultado de todo lo que está en nuestro subconsciente.



Leomanjafu
16/11/14 – 01:12 a.m.


No hay comentarios:

Publicar un comentario