Ohh… bendita suerte la mía
Es una de esas palabras que
a cada instante pronunciamos cuando algo no sale bien. Pero, ¿Nos hemos
detenido a pensar si es realmente oportuno utilizar esa expresión cada vez que
algo no sale como lo esperábamos?
La suerte es un imaginario
del que nos apoderamos y le damos el uso que mejor nos parezca y en el momento
que nos convenga. No es una situación que abraza y hace suyo al que ella
quiera, es un estado social que le damos valor cuando en realidad no necesitamos
encasillarlo en algo porque todos tenemos suerte, o mejor, somos suertudos.
La vida está hecha de altos
y bajos, momentos de gloria y de decepción. Momentos que por más que queramos
solo duran un instante y llegan hasta a cambiar nuestra vida.
A veces me levando con la
alegría saber que es un nuevo día y que cualquier cosa podría suceder y hacer
de lo que estoy atravesando un momento de plenitud o de desesperación. Por eso
hoy valoremos las pequeñeces de la vida y hagamos de ellas un motivo para agradecer
la vida que nos toco vivir, porque aunque no lo creamos existen personas en
situaciones y momentos realmente más preocupantes y lamentables en comparación
a los de nosotros.
Sonreír no es fácil, que lo
hagas de corazón mucho menos. Nada en esta vida es fácil, todo tiene un motivo
y una razón de ser.
¿Saben por qué los payasos
tienen una sonrisa gigantesca pintada en sus rostros? Seguro que si lo saben…
lo hacen con el fin de ocultar cualquier pena o dolor y como buenos artistas se
llenan de valor y pronuncias las palabras mágicas: “Las luces se enciende y el
show debe continuar”.
En la mayoría de las
ocasiones las personas que te hacen reír y siempre están con actitud positiva
(felices), son realmente aquellas que tienen preocupaciones, y son las que más
necesitan palabras y abrazos de aliento para sobrellevar cualquier dolor.
Según estudios los
colombianos somos las personas más felices del mundo pese a la cantidad de injusticias
que vivimos, ¿Pero nos hemos puesto a analizar esa premisa?
Somos actores e impulsores
de nuestra propia historia, aprendemos a reír en medio del dolor, a llorar en
medio de las alegrías y a valorar el tiempo que compartimos con nuestros
semejantes día a día. Claro que nos enojamos y deseamos por algún instante tirar
la toalla, pero llega a nuestro pensamiento de forma inesperada esa luz o ese
aire que nos calma y nos permite seguir adelante.
La suerte está en todo lo
que nos rodea, desde el mismo instante en que nos conciben nuestros padres somos
afortunados al ser traídos a esto que se llama vida, somos suertudos al momento
en que llegamos a compartir experiencias, experiencias que a simple vista
pueden ser llamadas conexiones espirituales con seres “supremos” que nos
orientan y dan pautas para sobrellevar nuestra existencia.
Cada partícula que hace
parte de este mundo tiene su función, y por alguna razón está aquí. Lo que para
muchos puede ser una pérdida de tiempo o alguien que no vale la pena o aporta
poco al mundo, nos está dando a conocer las distintas facetas que se hallan en
la vida/tierra y que nosotros mismos somos los directores de este viaje que
emprendemos sin saber que nos espera o que hay mas allá.
Leomanjafu
17/11/14 – 01:15 a.m.
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